
Carta abierta al Sr. Raúl Castro
Presidente del gobierno cubano
Sr. Presidente:
Cuando los países tras la cortina de hierro desistieron de los quehaceres revolucionarios, simplemente abandonaron ese camino sin emitir la necesaria autocrítica por haber dilapidado un siglo y millones de vidas en el ensayo. Ordenaron la retirada sin que nadie explicara o asumiera la responsabilidad de lo ocurrido y dejaron la quimera revolucionaria para la interpretación, revisión y posible aplicación sobre otros pueblos.
Hoy vemos que Cuba comienza también el regreso inevitable a la fase común en la evolución, la contrarreforma agraria es una señal.
El destino ha colocado en sus manos la oportunidad para, con total conocimiento de causa, formular la crítica al proyecto de inducir un salto planificado en la evolución de la especie. Hoy usted tiene la condición para reconocer que sabemos tan poco de las leyes naturales de la evolución, que solo esa misma ignorancia puede permitirse la fantasía de querer manipularla. Hay que reconocer en la teoría igual que en la práctica, que la propiedad colectiva no es solución. No reconocer el fracaso en la construcción del nuevo hombre sería el mayor desprecio a los pueblos del mundo y una traición injustificable en la historia de la humanidad.
Es imperativo advertir a los que promueven la repetición de la solución cubana, de las experiencias y conclusiones por ustedes acumuladas, porque su responsabilidad ya no es solamente con los suyos, es también con la humanidad y la historia, además, de esa manera merecería credibilidad su, hasta ahora, aparente intención.
No será nada fácil porque las mentes y los intereses se anquilosan con el tiempo y pierden la capacidad de entender cuando una rutina se ha agotado, pero usted tiene en sus manos la posibilidad de firmar a nombre de la izquierda, el divorcio del fallido modelo marxista-leninista, para que nos avoquemos todos a la búsqueda de soluciones originales y nuevas que enfrenten la inédita situación que vive la humanidad. La obstinación en las viejas recetas solo producen distracción en la búsqueda de las soluciones urgentes que hoy necesitamos.
De un obrero y ciudadano del mundo que cree que es imperioso cerrar una época ¿pudiera ser usted quien la finalice?
Víctor Ml. Caamaño
http://victorcaamano.blogspot.com
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