|

José Carvajal
Jueves, 7 de Enero 2010
Los 50 de Marítza
La conocí el año en que se hizo más vigente el famoso título de la novela de George Orwell: 1984; y en dos meses me casé con ella en una especie de arrebato que ha durado la vida entera. De esa unión en la que el amigo y poeta Carlos Márquez hizo inicialmente el papel de Celestina, nacieron dos hijos maravillosos que ya criamos. Ahora restan los años para disfrutar a plenitud una vida llena de recuerdos y de esas ilusiones que nunca acaban.
Marítza Henríquez cumple cincuenta años el 10 de enero. Llegó a Estados Unidos en plan de vacaciones y se quedó para siempre, luego de una exitosa carrera periodística en Santo Domingo. Cuando llegó a Nueva York ya había trabajado en varios de los principales diarios del país. Fue además presentadora de noticias y trabajó en el área de Relaciones Públicas en una dependencia del gobierno durante el mandato de Salvador Jorge Blanco.
El trabajo periodístico también llevó a Marítza a entrevistar a personalidades dominicanas como Juan Bosch, Antonio Guzmán, José Francisco Peña Gómez, Hipólito Mejía, Juan Isidro Jimenes Grullón, Salvador Jorge Blanco; y a extranjeros como el ex presidente del gobierno español Felipe González, el ex presidente francés Francois Mitterrand, el ex presdiente George Bush (padre), cuando era vicepresidente; al cantautor argentino Atahualpa Yupanqui, el pintor español José Vela Zanetti, el escritor Carlos Alberto Montaner y el cantante Alberto Cortez, entre otros.
En su decisión de quedarse a residir en Estados Unidos enterró sin darse cuenta todo aquello que vivió con la intensidad de la juventud, antes de cumplir los 24 años; incluyendo sus amores con hombres vinculados al mundo del arte y de la política, y que ella nunca me escondió.
La vida profesional de Marítza tuvo sin embargo un revés inesperado. Después de haber sido aceptada para trabajar en un diario de Nueva York, cubriendo la fuente de la Alcaldía, los directores de recursos humanos rechazaron emplearla porque no era residente permanente de Estados Unidos. Recuerdo que llegó a casa hecha un mar de lágrimas.
Aquel rechazo del diario fue un golpe tan duro que le cambió la vida y la llevó a alejarse lentamente del periodismo. Después trabajó conmigo en un semanario en Providence, Rhode Island; y escribió una columna para el diario El Nacional. Pero ya no era la misma periodista de antes; ya no la entusiasmaban los grandes reportajes ni las crónicas que solía escribir de manera casi impecable. Poco a poco se fue alejando hasta que hizo del periodismo un manojo de recuerdos que ahora surgen en su memoria cuando alguien se lo menciona.
En medio de la decepción fue interesándose en otros asuntos: obtuvo un título en Hipnoterapia Clínica, pero nunca ejerció la profesión; luego hizo una maestría en Tecnología de Informática (IT), pero tampoco ejerció esa profesión. Actualmente es considerada una experta en la elaboración de propuestas y peticiones de fondos para organizaciones no gubernamentales (ONG), con lo que se gana la vida a pulso de la escritura en inglés.
En fin, luego de enamorarme de la profesional del periodismo, un área en la que yo apenas comenzaba a dar mis primeros pasos, descubrí a la mujer que hay en Marítza. Un alma excesivamente transparente; un desborde de ternura y cariño en demasía que hizo llevadera las cargas de un hogar de cuatro: dos varones (mi hijo y yo) y dos hembras (mi hija y ella).
Marítza es innegablemente una madre abnegada que aún busca lo mejor para sus hijos ya adultos; y como esposa, su fidelidad y capacidad de comunicación me dieron siempre la confianza de tener al lado a una persona por la que valía la pena sacrificarlo todo. Pero en ella ahora también habita una mujer casi obsesionada con temas esotéricos: es devota de los templos Unity y casi todo lo que lee tiene que ver con esa corriente del poder de las energías, el Universo, la superación personal y el autoestima. De vez en cuando deja que las creencias en el Feng Shui y el tarot le dirijan no sólo la vida cotidiana, sino también los llamados del corazón.
Todo lejos de lo que fue, y de ese mundo de la literatura y el periodismo que nos unió hace más de veinticinco años. De todos modos, los cincuenta años de Marítza también son míos. Felicidades.
Comentarios:
No hay comentarios hasta este momento...
| |
| |
Opine sobre este artículo:
|
El Sol de la Florida se reserva el derecho de publicar comentarios que contengan palabras no apropiadas y/o frases denigrantes por razones de raza, sexo, religion entre otras.
© 2009 El Sol Media, Corp. Derechos reservados. Los artículos y fotos son de propiedad o marcas de servicio de El Sol de la Florida y solo pueden ser utilizados o reproducidos con el consentimiento de la empresa. |
|
|
|
|