
Amable Aristy Castro, Leonel Fernández Reynay Miguel Vargas Maldonado.
¡Qué Navidad, ni Navidad!
¡Estamos en campaña!
Por Marcos A. Tejeda / El Sol de la Florida
Diciembre 26, 2007
Mientras el Papa Benedicto XVI le predicaba al mundo desde su balcón romano en la Basílica de San Pedro en el día de Navidad, nuestros políticos se hacían los sordos e ignoraban las súplicas que el Papa les hacía para que estos líderes pudieran encontrar soluciones más justas, humanas y duraderas a los problemas por los que atraviesa nuestro planeta.
Si no fuese porque nuestra raza más necesitada (aquella de quien Benedicto dice que vive en "la oscuridad de la pobreza, la injusticia y la guerra), estuviera en la extrema indigencia, criticara a los políticos cuando salen a las calles en estos tiempos de festividades divinas a mitigar el hambre y la tristeza de los pobres.
No obstante, debemos admitir, que hay ironía e hipocresía en el modo actuante de nuestra clase política de hoy.
Si miramos a la República Dominicana, encontramos que desde la oposición hasta el gobierno, nos consume la falta de tacto en el actuar, que no es más que un insulto a la inteligencia a los que no nos "comemos" el cuento de que lo hacen por su gran honestidad y noble corazón.
El Presidente de la República cenó en Noche Buena con una familia humilde en un poblado pobre del país, hecho que no tiene mucho precedente en nuestra historia. Mientras las cámaras de los medios observaban la gran muestra de amor al prójimo de parte de Leonel Fernández, su vice presidente Rafael Alburqueque, la Primera Dama y demás funcionarios del gobierno (PLD), en otro rincón del país repetía lo mismo el candidato de la oposición Amable Aristy Castro (PRSC), quien emulando la conducta filantrópica del otrora y extinto líder de su partido Joaquín Balaguer, se ha caracterizado por la realización de una campaña de dádivas entregando gallinas, puerquitos y canastas navideñas en su recorrido político por todo el país.
De igual forma, el candidato presidencial Miguel Vargas Maldonado (PRD) degustó su cena de Noche Buena junto a familiares, amigos y un grupo de seguidores, que más que cena familiar, parecía un gran mitin político.
Decía que no debemos criticar semejante accionar, si por lo menos una familia pobre recibe el beneficio de una Noche Buena digna y decorosa; y sobre todo cuando se tiene el privilegio de cenar en la misma mesa del mismísimo presidente de la República.
No menos privilegio es cenar una Noche Buena al lado de dos buenos prospectos, posibles presidentes del país, como lo son Miguel Vargas y Amable Aristy.
El acto de amor, bondad y humildad llama a la reflexión, que si no fuese porque estamos a pocos meses de una campaña presidencial, pusiera hasta al mismo Papa a variar su cavilación espiritual con respecto a nuestros candidatos. Sin embargo, nuestros políticos son auténticos y generosos. Tanto así, que les ha sido un regalo del mismo cielo el que la Navidad les caiga siempre cada cuatro años un poco antes de las elecciones. De manera que ellos puedan mostrarle al pueblo dominicano en seis meses la bondad y generosidad que en los anteriores tres años y medio no les sale de adentro. ¿Es esto hipocresía o humildad?
De nada le sirve al Papa Benedicto su preocupación por el sufrimiento de las mujeres, los niños y los ancianos, los refugiados y las victimas de desastres naturales, las tensiones étnicas y religiosas, las injusticias y la discriminación. De nada sirve, si nadie le hace caso.
Los problemas que vive la humanidad, nuestros líderes los resuelven "en un tris", solo en los meses de campaña, y se convierten en inútiles al llegar al poder. Así vemos, en Estados Unidos, a los candidatos demócratas y republicanos, disfrazados de Santa Claus, jugando con la sensibilidad humana del pueblo norteamericano, para ocultarse tras la careta de la demagogia y no enfrentar la cruda realidad de esta grandiosa tierra que se cuece en el fuego de la guerra, y se ahoga en un mar de deudas, impuestos y un fracaso inmobiliario a nivel nacional que está destruyendo el gran sueño americano de muchas familias que residen en esta gran nación.
¡Qué Navidad, ni Navidad! ¡Estamos en campaña! |